Tout est à nous

Ganar el referéndum, romper el tablero

“Hay que luchar y seguir luchando aunque solo sea previsible la derrota.” Mao

Después de unos cuantos meses de estancamiento, cooptación institucional y desmovilización (parcial, pero intencionada) de su base social, el “procès” puede volver a suponer este otoño el elemento central en la profundización de la crisis del régimen del 78 y la construcción de un sujeto político antagonista capaz de ser mayoritario y provocar una salida rupturista a la crisis económica, institucional, política y cultural (no solo en la cuatro provincias, ni siquiera en los Països Catalans, sino incluso en el conjunto del Estado español).

La disputa política por la realización (o no) del referéndum convocado el 9 de noviembre es el elemento en torno al cual se puede reconstruir el desborde popular. Este desborde ya se expresó en ciclo que va desde la organización de las consultas populares hasta la manifestación de la diada del 2012 pero, posteriormente fue absorbido por el “establishment” catalán capaz de mostrarse de nuevo como portavoz de los derechos nacionales del pueblo catalán.

De todas formas, el terreno de juego político no volvió a ser el mismo después de las elecciones de noviembre del 2012 como anhelaba CiU. Resituarse permitió a la pretendida “casa gran del catalanisme” mantenerse en el centro de la vida política. Sin embargo, no pudo evitar un descalabro electoral (aún en avance) que ya no le permite ejercer de “portavoz de Catalunya” en solitario, como en la época del “pujolismo”, si no compartiendo el liderazgo del “bloque soberanista” con ERC. Se trata además de un liderazgo débil pues el crecimiento de ERC no absorbe toda la caída en picado de CiU. Además, la amenaza de fractura entre Convergencia y Unió es constante y no se materializa por intereses materiales compartidos más que por acuerdos políticos.

El rol de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural en este último período ha sido ceder la iniciativa y el control de la agenda del “procès” a las formaciones parlamentarias, ejerciendo de tapón del movimiento popular y potenciando un modelo de participación más parecido a una empresa de servicios que a un movimiento autoorganizado.

De esta manera los aparatos (políticos, mediáticos, sociales, etc) de la Catalunya autonomista (y los proto-aparatos de la Catalunya “nou estat de Europa” como la emergente ERC, el Cercle Català de Negocis o el diari Ara) han conseguido canalizar la efervescencia política de las clases medias empobrecidas que ven en el “procès” el cambio que necesitan para mejorar sus condiciones de vida. De la misma forma que el M5S ha absorbido el desencanto en Italia ante la falta de movilización popular.

¿Por qué el referéndum puede ser la clave para la desestabilización de esta situación y provocar una situación incómoda de nuevo a las élites políticas? Porque puede reventar las condiciones sobre las que se estructura el actual liderazgo del “procès” y poner en disputa la hegemonía del mismo.

Para empezar, ya hemos visto como ha agudizado las tensiones dentro del soberanismo dominante. Esquerra, ANC y Omnium se han situado en confrontación con CiU por primera vez en meses cuando dirigentes de la coalición y miembros del “Govern” han afirmado públicamente lo que ya sabíamos: CiU no va a desobedecer al Estado para convocar la consulta y en ningún momento ha trabajado con esta hipótesis. Habrá que ver si la contundencia de ERC y las dos grandes organizaciones sociopolíticas del soberanismo llega a sus últimas consecuencias o simplemente es retórica para movilizar el próximo 11 de septiembre.

Además, es evidente que solo una dinámica de movilización popular masiva y continua puede forzar a las instituciones catalanas y a CiU a entrar en choque con la prohibición del referéndum. En una dinámica de este tipo, dónde las clases populares se autoorganizan y participan directamente de la política, es en la que se dan las condiciones para que las ideas rupturistas y revolucionarias puedan disputar la hegemonía a la concepción de la independencia sin alterar el “statu quo”.

Es la praxis política de masas la que provoca saltos de consciencia y no solamente acertar con los significantes y significados a disputar en la batalla discursiva como a veces parecen plantear Maria Corrales o Franz Estartús en artículos recientes publicados en Llibertat.cat.

La realización o no del referendum permite reconfigurar los bloques en disputa. Tal como plantea César Castañon en su artículo “Los partidarios de la consulta en Catalunya” en Publico, el conflicto ahora se articula entre los que defiende una política de pactos, despachos e imposiciones y los que defienden la democratización y la apertura de un proceso constituyente.

Este eje genera una dinámica de inclusión- exclusión más interesante para los intereses de las clases populares que un debate en términos de identidad nacional. Por un lado, puede permitir la ampliación del sujeto soberanista a los sectores de los de abajo que han sentido el proceso como una amenaza a su identidad y sentimientos. El papel clave en este sentido va a ser la posición de Podemos sobre el 9-N al ser la formación popular que ha conectado mejor con los sectores castellanohablantes de la clase trabajadora catalana (sobretodo metropolitana).

Fuera de Catalunya y de los Països Catalans, este eje permite a las organizaciones sociales y políticas rupturistas movilizar a favor del referéndum como un derecho democrático y exigir poder decidir también en sus territorios sobre toda clase de cuestiones políticas.

Por otro lado, supone una ruptura del independentismo transversal que propone la subsunción de todos los conflictos al objetivo común de la independencia. Si la independencia se asocia a ruptura, poder popular y una nueva legitimidad, sectores como Convergencia que hasta ahora habían nadado como pez en el agua, o como mínimo se defendían, se verán excluidos.

Esta doble transformación del sujeto soberanista que lo acerca a un bloque nacional-popular tendría que tener traducciones organizativas hasta ahora inexistentes. Además, podría hacer converger las luchas antiausteridad y pro-soberania. En los últimos años, estas movilizaciones han parecido más bien campos separados aún con el esfuerzo de la Esquerra Independentista o el Procés Constituent, entre otros, en atar derechos sociales y nacionales.

También hay que considerar que ERC no es una formación capaz de liderar e impulsar este ciclo de movilizaciones porque no tiene músculo militante. Por lo tanto,sóloo las fuerzas rupturistas y los activistas sociales van a estar en condiciones de aportar los recursos (materiales, humanos, de conocimientos…) que hagan posible una dinámica de autoorganización potente y exitosa mejorando por tanto su inserción y audiencia entre la gente movilizada por la independencia.

Por el último, la realización del referéndum después de ser este ilegalizado por el Tribunal Constitucional supone una ruptura de la legitimidad del régimen del 78 (y por tanto con la legalidad de los vencedores del 39) e imposibilita una “transición nacional” que suponga un mero cambio de bandera.

El triunfo del derecho a decidir no supone que se vayan a subvertir las relaciones sociales dominantes pero sí que se deben construir nuevos consensos. Por lo tanto, se abre un campo político en que discutir los pilares sociales, económicos y políticos dónde los revolucionarios tienen la posibilidad de empujar un movimiento anti-oligárquico y de democratización hacia transformaciones más profundas.Sobre todo porque cualquier reivindicación de transición (por ejemplo, el impago de una parte de la deuda) va a chocar con los intereses del capital europeo y elevar por tanto el nivel de conflicto.

La diada del 11 de septiembre y la semana posterior, probablemente con la convocatoria e ilegalización del referéndum, va ser el momento clave para la irrupción del conflicto si las formaciones rupturistas son capaces de poner sus esfuerzos en organizar una respuesta a la altura de las circunstancias. Un momento de desorden. Una oportunidad de relanzar el “procès” que difícilmente se repita.

 

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Esta entrada fue publicada en agosto 23, 2014 por .

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